viernes, mayo 26, 2006

Poesia III


Sobre atlas descansa
un ideario interminable,
un caudal turbulento,
donde los barcos de mis manos
naufragan alegremente
Esa flota rebelde
se abalanza deambulando
por el mar torrentoso.
Se detienen en cada isla;
Que son puntos negros
en medio de la blanca y profunda nada.
Y la surco completa,
atravesando cada latitud
de ese ancho continente,
y más abajo, más abajo, más abajo
hay un tifón monumental
que me atrae irremediablemente
Unos faros me permiten guiarme por lo ancho,
siento lo dulce
y me pierdo
Cercano a la costa,
cercano a los faros; Que me permiten
guiarme por lo ancho.
Hay un Ojo de Mar Inmenso,
empuja a bajar
Anclar en ese puerto
y ahí quedo,
horas, días, meses,
y ahí muero, ¡No hay Tiempo!
y ¡Que importa el Tiempo!
Caigo en cuenta
que amo a los ríos,
los mares, las islas, los faros,
el ojo y el glorioso puerto,
donde encallo todos
los males del tiempo
Siento que el mar es mío
y es mío todo,
porque con el océano entero
nos hemos entregado
el uno al otro,
y soy suyo,
y esa agua interminable,
es mía entera
y es mía toda.
Daniel Vargas.

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